A la búsqueda de la mítica “Ciudad Blanca” en Honduras

La América precolombina está llena de misterios, de encantos y de ciudades perdidas, de templos secretos, ocultos entre frondosas vegetaciones que, siglo tras siglo, han ido enterrando el pasado glorioso de civilizaciones perdidas, unas veces destruidas por los Conquistadores, otras, las más, envueltas en un halo de misterio tanto en su existencia como en su final. Lugares que son leyenda y de cuya existencia sólo se tienen vanas referencias transmitidas por la tradición oral indígena y acaso por escuetos relatos perdidos entre océanos de relatos de misioneros que recorrieron el viejo Continente, la mayoría de ellos exagerados y con poca consistencia histórica.

La “Ciudad Blanca”: la nueva Atlántida

Tal ha sido el caso de la mítica “Ciudad Blanca” de Honduras, un lugar del que siempre se ha hablado, pero con escasas referencias históricas, como la del Obispo español Cristóbal de Pedraza, quien aseguró haber atravesado la selva de La Mosquitia y llegado a una montaña desde donde podía contemplar una ciudad indígena impresionante, la mítica Ciudad Blanca. Una ciudad que ha figurado también en textos escolares como uno de los lugares enigmáticos de Honduras, creyéndose oculta por una jungla espesa formada por imponentes árboles de 75 metros de altura, en el sector de La Mosquitia, en las costas del Caribe de Honduras. Sin embargo, hasta ahora nadie jamás pudo ver esta ciudad mítica llena de misterio.

Y decimos hasta ahora porque hace unos días saltó a los medios de comunicación la noticia de que aquella mítica ciudad podría haberse encontrado. Efectivamente, la utilización de las nuevas tecnologías desde el aire ha permitido vislumbrar en un terreno de unos 1.500 kilómetros cuadrados lo que podrían ser los vestigios de la mítica Ciudad Blanca en la zona de La Mosquitia hondureña. Una noticia que, sin duda, hará que miríadas de arqueólogos se desplacen a este recóndito e inhóspito lugar de la selva hondureña para, a lo Hiram Bingham, realizar el descubrimiento arqueológico del siglo y desvelar al Mundo entero uno de los secretos mejor guardados de la América precolombina.

La Mosquitia es una región de gran riqueza natural conformada por lagunas, ríos, distintos tipos de bosques tropicales y que goza de una de las faunas y floras más diversas del Mundo. Ubicada al este de Honduras, está habitada por cinco grupos étnicos: misquitos, tawahka, pech, garífunas y ladinos, y alberga más de 200 sitios arqueológicos. Precisamente lo intrincado y apartado del lugar representa un grandísimo reto para los exploradores que pretenden descubrir los secretos que oculta esa jungla y dar con la legendaria urbe precolombina; avanzar un kilómetro en esas condiciones podría llevar años. El proyecto de localizar e identificar esa ciudad comenzó hace dos años y el Gobierno del Presidente hondureño, Porfirio Lobo, creará una fundación con fines de investigación para emprender la preservación del sitio.

Un poco de historia

Ya en 1526 Hernán Cortés hizo referencia a la Ciudad Blanca, en una carta enviada a Carlos V, como una gran ciudad, comparable a la mexicana Tenochtitlán. Sin embargo, Cortés renunció a ir debido a lo impenetrable de la selva. Al parecer, según el relato de Cortés, la ciudad estaría habitada por indígenas que denominaban a ese sitio como “Xucutaco” (en Nahuat) y “Hueitapalan” (en maya), un lugar que se cree que fue abandonado por sus habitantes hacia mediados del siglo XVI, sin que se sepa con certeza las razones.

De esta forma, el lugar permaneció en el olvido, pervidiendo sólo en el ámbito de la leyenda, hasta 1939, cuando el estadounidense Teodore Morde aseguró haber estado en la Ciudad Blanca, de la que tomó evidencias; sin embargo no dio la ubicación por temor a que fuera invadida por saqueadores de tesoros. Tal circunstancia avivó la leyenda sobre la mítica Ciudad Blanca, la legendaria “Ciudad Perdida” que ahora parece emerger de entre la jungla de la mano de las nuevas tecnologías.

Los rumores sobre la existencia de la ciudad se desprenden de la tradición oral los indios Pech y los Payas, quienes sustuvieron durante siglos que en la zona de La Mosquitia existía una ciudad sagrada llamada “Kaha Kamasa”, o traducido al español como “Ciudad Blanca”, cuya fortificación podría ser construida en piedra y dedicada al Dios Mono. Parece que aquella mítica ciudad y su misterio serán desvelados en unos meses, cuando comenzará una exploración con el apoyo de universidades e instituciones sin fines de lucro de España, Estados Unidos, Francia, Japón y Reino Unido; expedición que desvelará los misterios de la mítica Ciudad Blanca y nos dirá si realmente existió este lugar de leyenda o si sólo, efectivamente, no fue más que una leyenda. En todo caso, volverá a revivir aquellas románticas expediciones arqueológicas llenas de romanticismo de otros siglos y, quizás, convierta a este lugar en destino de los amantes de las civilizaciones perdidas y de sus encantos intangibles.